EL AMOR desde la Psicología Humanística; Daiana Tamara Nazar y Benigno Abel Santamarina

El amor: concepto y significado

  Hablar del amor es hablar de un concepto extremadamente complejo y polisémico. Su sola mención dispara distintas representaciones en las personas y en las disciplinas que intentan abordarlo.
  Aristóteles, al hablar de los conceptos, decía que cuanto más abarcativo (extenso) era éste, menor era su comprensión; y el amor, con sus múltiples manifestaciones y su compleja realidad existencial, se presenta como algo demasiado extenso como para ser definido fácilmente por un mero acto intelectual.
  El amor es relativamente fácil de señalar o de reconocer, pero muy difícil de definir.
  Desde la psicología humanística, hablar del amor, es intentar comprenderlo desde el prisma de la posmodernidad, ya que el surgimiento y el desarrollo del enfoque humanístico, coincide con este momento histórico. Al mismo tiempo, implica encontrar en la sabiduría ancestral, las posibles respuestas a este enigma puesto que la psicología humanística es inseparable de las tradiciones espirituales que fueron configurando el sentido, los valores y la búsqueda de trascendencia a lo largo de la historia de la humanidad.

EL AMOR desde la Psicología Humanística

  Durante la década de los 60 ́, comenzó un periodo histórico que diversos autores han nombrado como posmodernidad que consiste, a grandes rasgos, en la crítica a la razón como forma única de conocimiento de la verdad (la misma deja de ser única y se vuelve subjetiva); busca romper los dualismos, se impone el relativismo en todos los ámbitos y la economía cambia del paradigma productivo al consumista.
  En la Posmodernidad, los valores y prácticas de la religión, la creencia, la fe y la espiritualidad dejan de ser relevantes. El hombre posmoderno, se inclina a favor del pluralismo, de la diversidad, de la satisfacción inmediata, y convierte a su cuerpo (y no su intelecto) como herramienta para lograr esas metas.
  El hombre posmoderno, aparece como decepcionado, alejado de la ilusión de su progreso, y entregado al consumo instantáneo como búsqueda de placer y satisfacción. Los medios son los principales transmisores de cultura, sin un enfoque específico. El principal foco de atención está en el presente, en el hoy, lejos del cultivo personal o cultural.
  Las principales instituciones de la modernidad (estado, iglesia y familia), entraron en una profunda crisis, dejando al hombre posmoderno en un estado subjetivo de desamparo y de soledad, puesto que las mismas cumplían un rol de sostén en su mundo afectivo dado que ordenaban su psique a nivel cognitivo y social.
  Por lo mencionado anteriormente, se destacan dos fenómenos de suma relevancia para la psicología:
  1.  El cambio a nivel epidemiológico de los cuadros predominantes en salud mental a nivel mundial, destacándose la depresión, las adicciones y el suicidio, dejando atrás a las neurosis típicas de la modernidad.
  2.   Cambio en las formas de relacionarse, incrementándose los niveles de violencia a escala mundial. 
  Debido a estos indicadores, es muy difícil hablar de amor en la posmodernidad, por lo que, si se pretende clarificar este concepto y hacerlo operativo en la cotidianidad de las personas, se torna conveniente definirlo por su contrario: el odio.
  Odio según la RAE: del lat. odium: antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea. Antipatía: proviene del griego antipathos, en que anti significa ‘contra’, y pathos que significa pasión o sentimiento. Aversión: proviene en su etimología del latín aversionis que significa apartarse de algo o de alguien.
  Desde la psicología humanística se considera al amor como lo contrario del odio. Teniendo en cuenta las definiciones precedentes, se puede decir que el amor es:
  • Empatía.
  •  Acercamiento.
  • Desear el bien del otro.
  Estas son las características que se podrían dar del amor y las cuales son utilizadas en la práctica clínica y relaciones cotidianas, resaltando sobre todo el último punto que es el que da la nota esencial. Si deseamos el bien del otro estamos amando y alejándonos del odio.
Esta perspectiva se visualiza en las definiciones de amor de los psicólogos de esta corriente humanista:
  • “Creemos que escuchamos, pero muy pocas veces escuchamos con comprensión real, con verdadera empatía. Sin embargo, escuchar, de esa forma tan especial, es una de las fuerzas más poderosas para el cambio que conozco” (Carl Rogers)
  • “Cuando el amor es la norma, no hay voluntad de poder, y donde el poder se impone, el amor falta” (Carl Jung).
  • Poema de Fritz Perls:
Yo soy Yo
Y Tú eres Tú.

Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas.
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.

Tú eres Tú
Y Yo soy Yo.

Si en algún punto o en algún lugar nos encontramos

Será maravilloso.
Si no, no podía remediarse.
Falto de amor a Mí mismo

Cuando en el intento por complacerte, me traiciono.

Falto de amor a Ti

Cuando intento que seas como yo quiero
En vez de aceptarte como realmente eres.
Tú eres Tú y Yo soy Yo.

  El amor se plantea entonces, como una actitud y una acción, con tres características fácilmente discernibles que pueden ayudar a definirlo y fomentarlo en esta época de fragmentación social, donde no hay referentes ni palabras con autoridad universal.
  Hay un dicho que dice “para novedad los clásicos” y la definición que proponemos de nuestra disciplina ya ha sido dicha en todas las culturas desde el principio de la civilización, conociéndose popularmente como “La Regla de Oro”.
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo... todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas” (Cristo).
“La naturaleza sólo es buena cuando no se hace a los demás nada que no sea bueno para uno mismo” (Zoroastro).
“No hieras a los otros de una forma que tú mismo encontrarías hiriente” (Buda).
  Lo anterior es solo para citar algunos ejemplos. Encontramos el mismo mandato moral (formulado de forma positiva o negativa) en el judaísmo, taoísmo, hinduismo, etc. En la regla de oro podemos ver claramente la empatía, el acercamiento (considerar al otro como a uno mismo) y el deseo del bien descartando el mal.

Conclusión

  Como científicos de la rama de la psicología y especializados en el campo clínico que nos lleva a tratar directamente con el sufrimiento humano, con la finalidad de lograr un cambio positivo en nuestras intervenciones (alivio del sufrimiento, sanación) y que no puede estar ajena al contexto posmoderno actual, proponemos una definición operativa de lo que es el amor fundamentada sobre todo en desear el bien del otro, apoyado por una actitud empática y de acercamiento en nuestras relaciones sociales. Dicha definición se encuentra en consonancia con la sabiduría espiritual desarrollada desde el principio de la civilización conocida como la Regla de Oro.

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